
El grooming se produce cuando hay chantaje y extorsión. El miedo se va apoderando de la víctima y cada vez se siente más vulnerable, sin recursos para enfrentarse a la situación, sin saber a quién acudir, llegando a pensar que se encuentra en una situación “sin salida”.
Esta vulnerabilidad se manifiesta en un cambio en su comportamiento habitual. Cada menor puede reaccionar de manera diversa pero, normalmente, se producen cambios en su humor, en su actitud, en su vida cotidiana, llegando incluso a abandonar las actividades diarias. Lo importante es entender que el menor o la menor está siendo víctima de un chantaje y acoso que le despierta un sentimiento de culpabilidad.
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