Patrimonio natural y cultural

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      El territorio que atraviesa el Camino Viejo de Candelaria se ha transformado a lo largo de los siglos. Su intensivo uso agrícola y ganadero, así como la reciente expansión de los núcleos urbanos, cambiaron su aspecto por completo.

      En cuanto a vegetación, cabe destacar una tabaiba dulce descomunal, situada en Los Baldíos, muy por encima de la costa donde las tabaibas dulces tienen su hogar habitual. Su tamaño le ha valido aparecer en el catálogo de árboles monumentales, arboledas y flora singular de Tenerife, con interés regional.

      Algunos dragos y palmeras aisladas delatan que buena parte del recorrido se sitúa en los dominios del termófilo, así como los bosquetes de retama blanca que aún crecen cerca de Igueste.

      En relación a la fauna, los lagartos que cruzan el camino o algunas aves, como los camineros que corretean entre las hierbas, cernícalos detenidos en el cielo o los mirlos, resultan fáciles de ver.

      Los elementos más valiosos del patrimonio cultural lo componen el propio camino y el entorno paisajístico que lo rodea. Esta vía de comunicación con más de cinco siglos de historia, mantiene tramos con las formas tradicionales de construcción en cuanto a empedrado, muretes o desagües, entre otros. Los cinco sectores mejor conservados del camino han sido declarados Bien de Interés Cultural, con la categoría de sitio histórico.

      Además, existen otros recursos etnográficos de interés cercanos como la ermita de El Rosario, la antigua escuela de Los Baldíos, la estructura del antiguo molino de viento de Llano del Moro, la Cueva de Añaco, el antiguo asentamiento de Pasacola, el caserío tradicional de La Jiménez y algunas ventas tradicionales, entre otros.


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