
Desde el casco histórico de La Laguna hasta la Basílica de Candelaria, transcurre un camino con más de cinco siglos de historia y 21 kilómetros que unen estas dos localidades pasando por Los Baldíos, Llano del Moro, Machado, Barranco Hondo e Igueste de Candelaria.
Antes de la Conquista, misioneros catalanes y mallorquines llegaron a las islas con misión evangelizadora y descubrieron que los habitantes de Tenerife adoraban la imagen de una virgen arrastrada por las mareas, o quizá, como apuntan algunas fuentes, fueron ellos mismos quienes la trajeron. Los castellanos encontraron un culto importante a esta virgen entre la población aborigen.
Las peregrinaciones hacia Candelaria y los traslados de la Virgen en romería hacia La Laguna se han realizado tradicionalmente a través de este camino. Con el paso de los siglos y el desarrollo urbanístico, algunos tramos del camino han pasado a convertirse en pistas, calles y carreteras, mientras que otros conservan el antiguo empedrado entre bancales y un entorno predominantemente rural.
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