El ITER pretende construir plantas solares rentables a precio de mercado

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      ¿Está en condiciones el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de construir una planta fotovoltaica que sea rentable a precio de mercado? Ese es el reto inminente que se plantea el centro de investigación tinerfeño que, tras el frenazo en seco de la energía solar por los impuestos del Gobierno central al autoconsumo, estaría abriendo la puerta con este proyecto a una segunda fase de expansión de la fotovoltaica.

      De hecho, el aprovechamiento del sol siempre fue uno de los objetivos prioritarios del instituto. Sirva como ejemplo que desde el año 2005 se han instalado 41 megavatios en plantas de generación en toda la Isla, lo que ha contribuido a aumentar el peso de las renovables en el balance energético y ha ayudado a reducir la dependencia del exterior.

      Pero, ¿salen las cuentas? Según las previsiones del centro a las que ha tenido acceso este periódico, el ITER aceptaría cobrar cinco céntimos por kilovatio/hora, pero para ello debe reajustar los costes de producción al máximo, es decir, la ingeniería y la estructura de la planta. Hay un dato muy clarificador: cuando el instituto instaló las primeras infraestructuras en 2003 el coste del panel era de 3,5 euros el vatio/pico. A eso había que sumar 1,5 euros de la ingeniería, con lo que la planta salía a 5 euros y la vendía en 5,30, es decir, ganaba un pequeño margen. Ahora las cosas han cambiado. El precio del panel ha bajado hasta 0,5 euros (3 menos que hace 13 años) y las previsiones apuntan a que podrá seguir descendiendo. La clave está en abaratar los costes al máximo hasta el punto de rebajar a 0,5 euros la inversión en la estructura.

      “Con este proyecto tengo la impresión de que estoy volviendo al principio de la fotovoltaica, algo en lo que fuimos pioneros. Entonces nos esforzábamos en convencer a la gente de que era una inversión rentable, y no era fácil hacerlo. Tres años después se produjo un boom, donde todo el mundo descubrió un chollo cuando eran las mismas condiciones que explicábamos tres años atrás. Después vino el desastre del Ministerio de Industria con la eliminación de las primas”, afirma Manuel Cendagorta, gerente del ITER, que considera un “sinsentido” la aprobación del decreto del Ministerio de Industria, en octubre de 2015, que establecía, entre otras medidas, el pago de un impuesto por la energía generada y de autoconsumo aunque no pasara por la red de distribución eléctrica. “Se buscaron unos mecanismos para evitar que cada uno instalara en su casa un par de placas; ahí me di cuenta del poder que tienen las eléctricas”, sentencia Cendagorta.

      El responsable del ITER resalta que la energía fotovoltaica presenta algunas ventajas respecto a la eólica, como que permite instalar una planta desde solo un kilovatio hasta un megavatio, y a partir de ahí ir graduando al alza, mientras que las máquinas para aprovechar el viento funcionan con grandes potencias y suelen estar asociadas a grandes inversores. “Los molinos cada vez son más grandes, sacarán más potencia, pero la máquina vale más cara”, apunta Cendagorta, que subraya otra ventaja: “El autoconsumo es generación distribuida, utilizas la propia red que está ya construida, las pérdidas disminuyen mucho y encima generas energía a un precio más barato que el que ofrecen las compañías eléctricas. De hecho lo recomienda la Unión Europea”.


      El ‘eclipse’ de 2012

      La promoción de energías renovables en Tenerife, como en el resto del Estado, se ha visto afectada por los cambios legislativos. En el caso de la energía solar fotovoltaica, hasta el año 2005 los trabajos del ITER se dirigían al estudio para el aprovechamiento eléctrico y se llegaron a instalar 508 kilovatios. Ese año, debido a una mejora sustancial de las tarifas aplicables a la fotovoltaica, el ITER concretó un ambicioso proyecto consistente en la instalación de una plataforma solar de 13 megavatios formada por 130 plantas y conectadas a la red de baja tensión.

      Las medidas de apoyo a la tecnología fotovoltaica -y la consiguiente apuesta del centro de Granadilla en esta materia- se mantuvieron hasta el 2012, cuando el Gobierno central introdujo modificaciones en la normativa, que se tradujeron en la retroactividad de la reforma eléctrica y el freno al autoconsumo con el llamado impuesto al sol. Estos cambios produjeron una paralización casi total del sector.


      La Cámara regional pide que se fomente el autoconsumo

      El Parlamento de Canarias aprobó la semana pasada, con el voto en contra del Partido Popular, una proposición no de ley por la que se pide la derogación del decreto que regula el autoconsumo eléctrico. Por medio de esta medida se reclama al Gobierno regional que inste al Ejecutivo central a promover la instalación de sistemas de autoconsumo eléctrico, además de solicitar la eliminación del llamado impuesto al sol.

      Fuente: Diario de Avisos, 4 de mayo de 2016