
“Me encantaría que cada vez que se dice que la juventud de Canarias es como la que salió al campo de la UD Las Palmas conocieran a mis alumnos”. Es lo que dice un cansado pero muy orgulloso profesor de Secundaria del Colegio Hispano Inglés en Santa Cruz de Tenerife, Juan Francisco Hernández. Lo cuenta a pocos metros de ATOM. Lo que aparentemente es una caja de madera medio abierta con cables por todos sitios es un robot que tiene la capacidad de reproducir los movimientos exactos de un humano que se encuentre, incluso, en otra habitación.
Lo que convierte a ATOM (nombre apto solo para frikies) en algo especial es que es un proyecto voluntario y autodidacta de dos jóvenes que estrenan sus vacaciones en estos días: Jorge Sierra y Pablo Arteaga. Ambos acaban de terminar la PAU y preparan ya su inicio universitario. Como todos los jóvenes de su edad, están nerviosos ante el camino que van a emprender pero tienen claro que su vocación les ha llevado a elegir carreras relacionadas con la Ingenierá. Jorge lo hará en la Universidad de La Laguna (ULL) y Pablo viajará a Gran Bretaña para ello.
Hernández explica que hace unos meses presentaron el robot a profesores de Ingeniería Informática de la ULL y “los chicos hablaban de tú a tú con catedráticos que, incluso, llegaron a decir que muchos trabajos de fin de carrera no están tan bien como éste”.
Pero, ¿por qué hacer un robot? Pues la historia empieza en unos Carnavales hace un par de años, relatan los alumnos, “salimos disfrazados de Anonimus y llevábamos un teclado estropeado y un ordenador portátil medio roto… entonces pensamos qué hacer con este material y decidimos construir un robot”. Pasó el tiempo y ya en Segundo de Bachillerato, en Navidades decidieron ponerse manos a la obra.
Entonces es cuando hablaron con su profesor para que les cedieran las instalaciones y algún material del centro, cosa que la dirección del colegio entendió perfectamente. Ahí empezó una convivencia de solución de problemas porque “lo que en el papel está todo perfecto, a la hora de ensamblar y poner a funcionar todo junto… falla”, comentan estos jóvenes.
Fueron horas y horas de trabajo, pese a que fuera fin de semana o que se les hiciera de noche. La prueba es que tras esta charla con PRINCIPIA el propio guardián del Colegio se despide de los chicos con un “ya no tendré que abrirles más por la noche…”, con pena pero con un pequeño orgullo de haber participado, también, de alguna manera en la vocación científica de estos chicos.
Jorge y Pablo son alumnos aplicados pero, sobre todo, muy vocacionales. Les apasiona lo que hacen y la cosa les viene, también, del ámbito familiar. El padre de Pablo es ingeniero de telecomunicaciones en el Instituto de Astrofísica de Canarias y el de Jorge, es ingeniero informático en Canaragua. Eso les ha ayudado pero está claro que el talento y el tesón son propios. Con estas armas se fueron a mitad de curso a Zaragoza a competir por el premio Don Bosco, ganaron 16 de los 20 puntos que daba el jurado pese a que las líneas aérea no le dejaron llevar al robot por “motivos de seguridad y eso que pedimos todos los permisos”.
No ganaron pero tienen un robot completo (pese a que los brazos se construyeron con los restos de un trípode de fotografía viejos) con funciones de inteligencia artificial y reconocimiento de voz. Es capaz de captar el movimiento de la mano de un ser humano que esté en otra habitación y repetirlo. Para ello utiliza la tecnología de las consolas de videojuego adaptada al proyecto. Este es un prototipo de prueba pero más desarrollado podría servir, “por ejemplo, en una residencia de ancianos para que robot pueda ayudar a algún interno y que sirva de apoyo al auxiliar; también puede servir en maniobras para desactivar bombas o para recoger muestras en zonas peligrosas como un volcán en activo”, explican estos casi ingenieros.
El desarrollo ha sido tal que incluso pueden manejar el robot a través de una aplicación móvil diseñada por estos preuniversitarios. Detección de sonido, de movimiento… ¿alguien da más de esta caja diseñada por unos alumnos de Secundaria? En unos años… esperamos contarles el resto.
FUENTE: Diario de Avisos, 6 de julio de 2014
< Volver