Información del parque

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      El excepcional paisaje del Parque Rural de Anaga, que incluye una de las zonas más agrestes de Tenerife, con sus cumbres cubiertas de una masa boscosa con un eficaz papel en la protección de suelos y recarga de acuíferos, se distribuye por la cabecera de la mayoría de los abundantes barrancos del macizo.

      Tanto la laurisilva de cumbres, como el fayal-brezal, los sabinares de medianías y los cardonales-tabaibales, constituyen excelentes muestras de hábitats naturales bien conservados, característicos de Canarias, con abundantes especies protegidas y más de una treintena amenazadas. Para especies como las palomas de la laurisilva, este bosque constituye un hábitat de importancia vital para su biología, y algo parecido ocurre con muchas de las aves que nidifican en los roques de Anaga.

      Los elementos geomorfológicos encuentran una óptima y variada expresión en Anaga, algunos altamente representativos de la geología insular y de excepcional singularidad e interés científico (pitones de Chinobre, Anambro, arco de Taganana o roques de Anaga, entre otros). También hay yacimientos paleontológicos de interés científico como el de la playa del Tachero.

      Todo ello salpicado de sentamientos humanos para configurar un paisaje rural, armónico y de gran belleza. A ello hay que añadir el valor cultural derivado de la utilización del área por los aborígenes, como comarca histórica de habitación y pastoreo.

      Mapa de Distribución de la Población Parque Anaga

       

      La población actual del Parque ronda las 2.500 personas distribuidas en varios asentamientos, que a su vez se encuentran diseminados en pequeños caseríos:

      • El Batán.
      • Taborno.
      • Roque Negro.
      • Chinamada.
      • Chamorga.
      • Catalanes.
      • Bejía.
      • Afur.
      • Valle Crispín.
      • Las Carboneras.
      • Casas de la CumbreValle Brosque.
      • Lomo de las Bodegas.
      • La Cumbrilla.
      • Valle Grande.
      • Taganana.
      • El Bailadero.
      • El Draguillo.
      • Almáciga.
      • Benijo.

      Anaga ha sufrido una fuerte emigración desde los años sesenta, como consecuencia del aislamiento y, sobre todo, por el declive de la agricultura y la ganadería.

      En su gran mayoría, los habitantes trabajan en las áreas urbanas, siendo también frecuente, a la inversa, el uso de casas y huertas exclusivamente para fines de semana por personas residentes fuera que las aprovechan para dedicarse a una agricultura complementaria, especialmente, de papas y viña.

      Anaga proviene del nombre del menceyato guanche, Menceyato de Anaga, que había en el lugar antes de la Conquista castellana.

      Tenerife estaba dividida en nueve menceyatos, siendo Anaga el más oriental, y al frente de cada uno de ellos había un mencey o rey guanche, siendo Beneharo, el de Anaga. Esta zona de la Isla es uno de los lugares más ricos en hallazgos arqueológicos de Canarias.

      Se han encontrado numerosos restos guanches. De hecho, la gran mayoría de momias guanches encontradas en el municipio capitalino de Santa Cruz de Tenerife proceden de esta zona del municipio.

      Anaga es lugar de numerosas historias y leyendas, no solo las que dan nombre a la localidad de El Bailadero o a la Playa de las Brujas, sino también las que mantienen que el pirata "Cabeza de Perro" escondió un tesoro en los acantilados próximos a Igueste de San Andrés.

      Según recogen las crónicas, en la zona de Taganana vivió la Princesa Cathaysa, princesa aborigen, que fue vendida por los castellanos como esclava en 1494. Otra famosa historia es la de la Virgen de Begoña de Almáciga, que llegó a este caserío anaguero después de haber llegado a la playa de Almáciga una botella con un mensaje y unas estampitas de la Virgen. Dicha botella había sido lanzada al mar en el norte de España por unos bilbaínos que se dirigían a Santiago de Compostela, y prometieron que a donde llegara la botella allí llevarían una réplica de la Virgen de Begoña.

      La leyenda del Santísimo Cristo del Naufragio relata que el 16 de febrero de 1898, mientras viajaba en el buque de vapor mixto "Flachat", encalló en la costa de la Punta de Anaga, apareciendo en una playa próxima guardado en una caja, siendo descubierto por un cabrero, el cuál creía que dentro de esa caja habían grandes riquezas, pero al abrirla descubrió la imagen del Cristo e irritado la golpeó hasta romperle las piernas. Pocos días después, el cabrero sufrió un accidente y se fracturó la pierna.

      La imagen del Cristo se encuentra actualmente en la Iglesia de Nuestra Señora de Las Nieves en Taganana donde aún se le rinde culto.

      Flora de Tenerife

       

      La flora del parque varía según la cota de altitud. En las zonas más elevadas la vegetación se caracteriza por la laurisilva de cumbres, en las medianías los sabinares, los dragos y palmeras, y en las zonas más bajas los cardonales-tabaibales, tabaibas y cardones.

      Contiene en su interior las Reservas Naturales Integrales de El Pijaral, Ijuana y los Roques de Anaga. Además este espacio ha sido declarado zona de especial protección para las aves, ya que para especies como las palomas de laurisilva este bosque constituye un hábitat de importancia vital para su biología.