El Premio Artesanía y Patrimonio Villa de la Orotava 2018 recae en las bordadoras del traje típico orotavense

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      El Pleno del Ayuntamiento de La Orotava acordó, por unanimidad, conceder el Premio Artesanía y Patrimonio Villa de La Orotava 2018, en su XV edición, a una representación de artesanas bordadoras del traje típico orotavense. La propuesta fue planteada por la Asociación Cultural Pinolere, se elevó inicialmente a la comisión informativa de Cultura donde también están representados todos los grupos que conforman la corporación municipal y se refrendó en la última sesión ordinaria. En representación del colectivo de féminas bordadoras, recibirán el premio: Mª de los Ángeles Escobar García, Candelaria Díaz Hernández y Elvira Sosa Hernández.

      Este premio de Artesanía y Patrimonio “Villa de La Orotava” se entregará en el acto de inauguración de la XXXIII Feria Regional de Artesanía de Pinolere, que tendrá lugar el próximo 31 de agosto a las 12:00 horas en el recinto etnográfico del barrio del mismo nombre. La Feria, que se desarrollará desde este día hasta el 2 de septiembre, contará con más de 210 artesanos que mostrarán sus trabajos y productos artesanales. La muestra, que en esta edición también está dedicada a los trajes típicos, ofrece a la par gran variedad de arte, interesantes actividades complementarias y didácticas, actuaciones musicales y una variopinta gastronomía típica.

      Bordadoras

      Mª de los Ángeles Escobar García, más conocida por Angelita Escobar, es de la Villa de Arriba, y vive en la actualidad en la zona centro. Aprendió a bordar en el Colegio de la Milagrosa donde estudió. Tenía 13 años cuando hizo su primer justillo de maga. Ha bordado para Artesanía Reyes, La Casa de los Balcones y para particulares.

      Candelaria Díaz Hernández es del barrio de La Perdoma, aprendió el bordado fijándose en los demás. Impartió clases de bordado durante 25 años en Aguamansa, Bebedero, La Perdoma y Camino Chasna.

      Elvira Sosa Hernández, de la calle Meneses, se interesó desde pequeña por la costura, ya que su madre tenía un taller de bordado y calados. A los 12 años se bordó su ropa de maga y a partir de ahí se la confeccionó a toda su familia, poco a poco se metió en este mundo que le apasiona.