
IDEA SELECCIONADA
Desde el punto de vista del visionario es indiscutible que en el presente y futuro de la sociedad actual en la que vivimos, el reciclaje, juega un papel primordial.
Para mucha gente, entre la que se incluye, el reciclaje es una cuestión ética para con nuestro planeta, pero en cambio, para otros, es únicamente un negocio. China es el ejemplo más claro en este sentido, ya que no solo es “la fábrica del mundo”, sino que además se aprovecha de los residuos de los países más desarrollados, para sacar grandes beneficios con su reciclaje. Es un viaje de ida y vuelta hacia los consumidores de Estados Unidos y Europa, completando un círculo de producción-consumo-reciclaje-producción.
Según la información facilitada por el visionario, los datos económicos a nivel global de la industria del reciclaje indican que supone unos 500.000 millones de dólares, más o menos, el producto bruto de Noruega (información no contrastada). Desde el punto de vista medioambiental, la principal ventaja del reciclaje a gran escala es que reduce el consumo de materia prima. Por ejemplo, si hablamos de productos finales, se calcula que producir una lata de cerveza reciclada consume un 92% menos de energía que una lata original. De esta valoración inicial surge la propuesta de la idea presentada.
Reconvertir la actual Planta Insular de Residuos Sólidos (PIRS), en un gran Complejo Eco-Industrial que aúne, no solo la recogida, clasificación, reciclaje y vertido final de los residuos, sino que además se convierta en un complejo de instalaciones capaces de producir el artículo final que demandan las diferentes industrias (latas de aluminio, material ferroso, envases de vidrio, material textil – algodón y lino, entre otros-, envases plásticos, neumáticos, hilo de cobre, etc.), a partir de los materiales reciclados. Se trataría de construir en ese Complejo Eco-Industrial las fábricas necesarias para que, a partir de la materia prima obtenida mediante el reciclaje, pudieran elaborar diferentes productos como los mencionados, los cuales podrían ser vendidos en la propia isla, o exportados al exterior.
Según la propuesta del visionario, para respaldar el proyecto financieramente, se debería aprovechar el programa de la Unión Europea “Horizonte 2020” que invierte durante el periodo 2014-2020, entre otros conceptos, en el liderazgo industrial en Europa. La forma jurídica elegida para la gestión del Complejo Eco-Industrial propuesto sería la gestión mixta, en la que el propietario de las instalaciones sería el Cabildo de Tenerife, así como el encargado de gestionar todo lo relativo a convenios y acuerdos, y el uso de instalaciones, empleo, modelo de negocio, etc., podría ser mediante gestión privada, a partir de la empresas que quisieran asumir el negocio propuesto. Estas empresas podrían aprovechar el REF para su implantación en las islas.
Las instalaciones donde se encuentra ubicada la actual Planta Insular de Residuos son las apropiadas, no solo por su propia condición, sino por la misma cercanía con el puerto de Granadilla, que sería a su vez un pilar básico de la idea propuesta, para la entrada y salida de materiales. También la geografía de la isla, y en particular la del municipio de Arico, favorecen la ubicación del complejo en dicho lugar, por la necesidad de infraestructuras anexas al Complejo Eco-Industrial que lo dotaran de energía y agua, tan necesarias para el funcionamiento de las fábricas que se proponen instalar en el mismo. Para dotar de superficie al complejo industrial propuesto, y contar con terreno suficiente para la instalación de las fábricas, el visionario propone el vaciado y descontaminación del antiguo vertedero y de las celdas 1 y 2, en su totalidad colmatadas. Según el visionario, la descontaminación del antiguo vertedero es un paso obligado, ya que no fue hasta 2003 cuando comenzó el tratamiento de los residuos en el PIRS, y el vertedero comenzó su puesta en marcha en el año 1984.
La energía y el agua que necesita el Complejo Eco-Industrial propuesto, formará un sistema combinado, en el que uno se apoya en el otro. Por un lado, se deberá contar con una planta hidroeólica tipo “Gorona del Viento”, como la instalada en la isla de El Hierro, para la generación de la electricidad que consumirán las fábricas. Dicha energía surtiría al Complejo Eco-Industrial, a la planta desalinizadora propuesta, y a la vez su excedente podría ser vertido a la red general, alimentando la demanda de la población. El agua que necesitaría el complejo y la planta hidroeólica estaría producida en una desalinizadora construida a dichos efectos en la costa de Tajao, por su cercanía con el PIRS. Esta desalinizadora funcionaria energéticamente gracias la misma planta hidroeolica. El agua desalada sobrante podría ser usada para mezclarse con la que baja desde el EDAR de Santa Cruz a la Costa del Silencio y que suministra a los agricultores de esa zona. De esta forma, el agua y la electricidad se obtendrían mediante energías renovables, con lo que se refuerza el valor ecológico de la idea propuesta.
Actualmente, todo el producto reciclado sale de la isla, salvo un pequeño porcentaje de papel y cartón que alimenta una industria en el polígono de Güimar. Es de vital importancia para Tenerife, al igual que para el resto de las islas, el tratamiento de los residuos, dado el nivel de población permanente y turismo que soportamos. No obstante, y para garantizar la viabilidad del proyecto a largo plazo, es importante que las fábricas construidas no pierdan eficiencia, para lo cual el suministro de materia prima (de materiales reciclados), no puede verse alterado en ningún momento. Para ello es fundamental la implicación de todos y cada uno de los organismos públicos de las islas y del Gobierno Autonómico, que deberán establecer acuerdos de colaboración, a fin de contar con suficientes residuos, que permitan el mantenimiento de las fábricas de producción. Igualmente será necesario establecer tratados comerciales con terceros países, para garantizar el suministro de residuos y la venta posterior de los productos generados. Especialmente interesante sería llegar a acuerdos con nuestros países vecinos, como Marruecos, Mauritania, Senegal, Cabo Verde, etc., y con los que Canarias tiene especial interés de cooperación, donde la legislación medioambiental no es tan exigente, apoyando con esta medida a que estos estados adapten e introduzcan en sus legislaciones cambios favoreciendo la cultura del reciclaje. Unido a estos acuerdos también se potenciaría la implantación de empresas canarias con amplia experiencia en el sector del reciclaje, en colaboración con el empresariado local para la gestión, formación, procesado de los residuos, etc., favoreciendo el empleo local. Un Complejo Eco-Industrial como el propuesto, en datos de empleo total, unificando todas las áreas, fábricas, planta hidroeólica, desalinizadora, logística portuaria, transporte terrestre, etc., generaría aproximadamente unos 5.000 empleos directos, al que habría que sumar todo el empleo indirecto que se podría generar, según un cálculo estimado del visionario.
A continuación, destacamos las fortalezas y aspectos positivos de la idea propuesta:
Se han identificado una serie de debilidades en la propuesta que determinan su viabilidad:
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