

El 16 de marzo de 1913, en aplicación de la Ley de Cabildos de 11 de julio de 1912, se constituyó El Cabildo Insular de Tenerife. Poco después, se inicia el proceso de búsqueda de unas dependencias adecuadas para cumplir con sus funciones.
Después de utilizar los salones del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, la sede del Cabildo se instaló de forma provisional en un edificio situado en la confluencia de la avenida 25 de Julio y la calle Numancia para trasladarse, poco después, a la calle del Castillo. La necesidad de construir un edificio propio se va haciendo patente con los años, pero no es hasta 1930 cuando se dan los primeros pasos para adquirir los terrenos de la zona de la avenida Marítima donde se ubicaría El Cabildo de forma definitiva.
El ingeniero José Luis Escario y el arquitecto José Enrique Marrero, serían quienes darían forma al proyecto y diseño del edificio que comenzaría a construirse en el año 1935 y concluiría cinco años después. En sus primeros años, el edificio albergaría diferentes entidades ajenas al Cabildo, fue residencia del gobernador civil, sede de Iberia, de la Junta Provincial de Propaganda, de la Junta Administrativa de Obras Públicas y del Distrito Minero y, durante un tiempo, también de la Delegación de Hacienda.
Actualmente, el Palacio Insular solo acoge departamentos propios del Cabildo que cuenta con otras oficinas descentralizadas en diversas localidades y con distintas sedes repartidas por el área metropolitana. El edificio destaca por su gran torre coronada por un reloj encargado en 1950. Además, cuenta con una interesante colección de arte, en la que se incluyen los murales que adornan el Salón Noble, realizados en 1960 por el pintor indigenista canario José Aguiar.
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