Innovación, el 'único' modelo productivo para salir de la crisis, por Jordi Company Armengol

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      Estamos inmersos en una revolución impulsada por la tecnología, la ciencia, la investigación, y la ‘innovación’ en definitiva, y hoy por hoy estamos en el ‘pelotón de los torpes’. En las próximas décadas, tendremos habilidades nuevas asombrosas para diagnosticar y curar las enfermedades, educar el mundo de los niños, crear oportunidades para los pobres y aprovechar las mentes más brillantes del país para resolver nuestros más difíciles problemas. Este es el mundo al que debemos aspirar. España está mejorando, pero no lo suficientemente rápido, y no está mejorando para todos.

      A medida que la riqueza disminuye, el incentivo financiero para servirle disminuye, hasta que se vuelve cero y aquí debe y tiene que intervenir el estado. El genio/ventaja del capitalismo yace en su capacidad de hacer que el interés propio sirva al interés más amplio, el capital privado debe entender esto ‘ahora’, ya!. El potencial de la innovación libera a un amplio conjunto de gente talentosa que persigue muchos descubrimientos y avances científicos y  tecnológicos de toda índole, el actual sistema está agotado y solo hay un camino, la INNOVACIÓN.

      Para que el ‘modelo económico’ cambie y que además sea sostenible en el tiempo, el Gobierno, las universidades, los centros tecnológicos, los científicos e investigadores tienen la ‘obligación’ de marcar el rumbo hacía un futuro mejor.

      El reconocimiento aumenta la reputación de la empresa y atrae a los clientes e incrementa sus beneficios; aprovéchenoslo para implicar al capital privado que está llamado a colaborar con el Gobierno o incluso liderar este cambio ‘imprescindible’ para la economía española.

      Innovación debería ser sinónimo de capitalismo creativo e imaginativo, y un Gobierno con ‘altura de miras’ y ‘perspectiva’, hay que lograr un enfoque en que el estado y empresa trabajen juntos para conseguir la ‘diferencia’ con nuestros competidores comerciales.

      Cabe ‘imponer’ el valor añadido a nuestros productos y servicios, el actual motor híbrido  económico español de ladrillo y turismo no da más de sí, y la apuesta por la innovación, ahora es ‘vital’, en el futuro los sectores tradicionales de la economía española deberían ser  tan solo un ‘complemento’ del nuevo modelo productivo del país.

      Nuestros grupos empresariales y el Gobierno, y algunas de nuestras mejores mentes en investigación y desarrollo deben trabajar en nuevos productos, tecnologías y modelos de negocios que puedan hacer de España un proyecto ambicioso y sostenible por muchas décadas, ya no podemos competir con China o similares en producción masiva, y tampoco nos interesa, debemos potenciar, mimar, y vender el ‘Made in Spain / I+D+i’.

      Innovar y reinventar es lo mismo, no tienen que ser necesariamente nuevos proyectos; se puede tomar un proyecto existente, y ver dónde se puede ampliar el alcance de las fuerzas del mercado para ayudar a avanzar las cosas. Es decir lo que ya hacemos, hacerlo con valor añadido.

      Las grandes compañías tienen la ‘obligación’ de usar su poder e inteligencia para servir a este cambio de modelo productivo. Si somos capaces de invertir las primeras décadas del siglo 21 para encontrar enfoques que se ajusten a las necesidades de un país como España, que generen rentabilidad y empleo, habremos encontrado la forma más sostenible de mejorar la vida de nuestra sociedad, esta tarea es infinita, nunca termina, pero el esfuerzo apasionado por la innovación ayudará no solo a cambiar este país sino que también colaborará a cambiar el mundo

      FUENTE: INNOVAticias.com, 23 de junio de 2014