José Barrera: «Hay que quitar el miedo a emprender»

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      Este empresario de transporte y hostelería, que ha recibido el premio ATA a la trayectoria profesional, cree que al autónomo «tenemos que mimarlo» porque son la verdadera semilla de las grandes empresas. Por eso reclama que se les dé un trato diferenciado para crecer.
      José Barreira (Atrave, Orense, 1954) tuvo claro desde pequeño que quería ser dueño de su futuro. «Siempre me ha gustado emprender», declara este gallego de 59 años que, sin más formación que su espíritu aventurero y su empuje, ha logrado forjar una imparable trayectoria profesional que el pasado día 20 de noviembre fue premiada por la federación de autónomos ATA. Una empresa de transportes con más de 200 camiones, dos hoteles y varios restaurantes conforman el, por ahora, legado empresarial de Barreira, que anima a «quitarse el miedo» a emprender.

      — ¿Qué supone para usted este premio?
      — No lo esperaba. Me ha sorprendido y me ha hecho mucha ilusión. Cuando le dan los premios a otros no le das la misma importancia que cuando te los dan a ti. Es muy importante que estos premios existan, porque motivan.
      — Cuéntenos sus inicios profesionales.
      —Fueron duros. Empecé siendo pastor de ovejas con el rebaño familiar. Con 17 años emigré a Alemania, donde trabajé como peón de la construcción y de una fábrica. Volví a España en el 76 para hacer la mili. La intención era regresar a Alemania, pero visité el País Vasco y me quedé en Vitoria, porque vi que había futuro. Trabajé en la hostelería y en el transporte a la vez y abrí un pequeño bar. Siempre tuve claro que me gustaba emprender. Unas cosas han salido bien, y otras no tanto. Pero siempre he trabajado con mucha ilusión y he disfrutado mucho montando cosas. Y sigo con la misma ilusión.
      — ¿No pudo tener formación?
      — No, desgraciadamente. Me habría gustado poder formarme bien. Es una buena herramienta, la mejor que puede haber. Yo animo a los jóvenes a que se formen lo que puedan.
      — ¿Tuvo en sus comienzos algún tipo de ayudas institucionales?
      — Cuando yo comencé no había ningún tipo de ayuda. Lo único que nos ayudaba era el trabajo. Había mucho trabajo y oportunidades. Los intereses que pagábamos eran muy caros en aquella época, de hasta el 17% y 20%. Lo que pasa es que la inflación también era muy grande, y entonces los créditos se pagaban con mayor facilidad.
      — ¿Cree que la labor de los autónomos está suficientemente reconocida por la sociedad?
      — Hubo un tiempo donde no se valoró de forma adecuada. Estuvimos un poco en el anonimato. Más o menos desde 1994 hasta 2005 o 2006. El crecimiento económico fue tan bestial que se olvidó un poco la labor del autónomo. La crisis ha vuelto a destacar su importancia. No se puede olvidar que en este país, el autónomo ha sido el embrión de la gran empresa. Y hay que cuidarlo, mimarlo, protegerlo. Que cuando empiece, se le dé un trato distinto a las grandes empresas. Si matamos la semilla difícilmente tendremos plantas.
      — ¿Hemos tocado fondo en la crisis? ¿Cuánto nos costará salir?
      — Creo que desde marzo para acá hemos mejorado un poquito. Se nota que la gente tiene menos miedo a consumir. En mi opinión hemos tocado suelo y el año que viene vamos a crecer.
      — ¿La creación de empleo vendrá de mano de los autónomos?
      — Sin duda, pero creo que además de tomar medidas de apoyo económico, hay que quitarles el miedo a ser empresario, a montar su propio negocio. Mucha gente dice, «monto mi negocio, pero si me sale mal, ¿qué pasa?». Y yo digo que esto es como ir en un coche. Si tú conduces te sientes más seguro. No hay que tener miedo al fracaso.
      — ¿La crisis ha despertado el espíritu emprendedor?
      — Hay un poco de las dos cosas. En el 94, tras la crisis anterior, surgieron muchos autónomos porque cuando se te acaban tus prestaciones, la gente emprende. Pero emprender a la desesperada no es bueno, te puede llevar a tomar decisiones precipitadas. Hay que hacerlo más por vocación y convencimiento. Muchas de las grandes fortunas primero fueron autónomos.
      — ¿Las administraciones están en el camino correcto para potenciar el emprendimiento?
      — Ser empresario estaba mal visto en este país, hasta el punto de que se ha cambiado la palabra empresario por emprendedor. La administración está sensibilizada de que hay que crear nuevos semilleros de empresas y que hay que motivar a los jóvenes a que monten su empresa. No todo pueden ser multinacionales.

      FUENTE: Canarias7, 2 de diciembre de 2013