Las fuentes de energía protagonizan el estreno de La Orotava como Ciudad Ciencia

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      Con el objetivo de acercar la investigación científica a la sociedad, la villa de La Orotava se ha sumado al proyecto Ciudad Ciencia, dando comienzo a las actividades de divulgación con la conferencia titulada Del petróleo a las nuevas energías.

      En el contexto actual en el que las islas se relacionan más que nunca con la extracción de petróleo, el investigador del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA) del CSIC, Juan Ignacio Padrón, fue el encargado de exponer a la audiencia el uso y tratamiento actual del petróleo y las energías renovales existentes en la actualidad. Lejos de posicionarse a favor o en contra de los recursos fósiles (carbón, petróleo y gas natural), el químico del IPNA realizó un repaso desde los primeros usos del petróleo hasta las modernas redes energéticas inteligentes, para llegar a la pregunta que todos nos hacemos: ¿cuál será la energía del futuro?

      La fuerte demanda de energía por parte de la población mundial y la imposibilidad de renovar una fuente energética fósil conducen a la estimación de que el petróleo se habrá agotado antes del próximo siglo. Ello sin contar que el tan codiciado “oro líquido” no se emplea solamente para generar electricidad sino que la industria petroquímica se encarga de convertir el petróleo en objetos cotidianos, como plásticos o fibras textiles. En resumen: nos hemos vuelto “petroleodependientes”. Los estados dependen de la importación de petróleo de los grandes productores, siendo el primero nivel mundial Arabia Saudí. E intentando salvar este escollo potencias, como Estados Unidos optan por otros métodos, como el fracking: técnica empleada para extraer el petróleo de esquisto, una forma no convencional que se adhiere a la roca.

      En la vertiente opuesta y con carácter sostenible estarían las energías que hemos llamado limpias o renovables, las que no se agotan. Las más estudiadas, como son el viento o la energía geotérmica procedente de la conversión del calor interno del planeta, dejan ahora paso a la investigación sobre el Hidrógeno y la fusión nuclear fría. Sin embargo, ante el lento desarrollo en renovables, éstas aún cuentan con ciertos hándicap que impiden su uso para abastecer grandes poblaciones. Por ejemplo, el problema de qué hacer con las turbinas eólicas los días en que el viento no sopla con la fuerza suficiente.

      Pese a ello, continúan apareciendo modelos ingeniosos de producción de energía, como el caso de las centrales de energía undimotriz en el País Vasco. Este sistema se basa en el movimiento de columnas de aire: al llegar la ola a la estructura de la central, presiona el aire y provoca el movimiento de las turbinas. De igual manera, la acción de retroceso de las olas succiona el aire volviendo a mover el generador. Esta energía cinética de las turbinas es transformada después en energía eléctrica. “Esto es algo que quizá aquí si que habría que plantearse” señalaba el investigador del IPNA. También hay esperanzas depositadas en la investigación del grafeno, un material formado por carbono, altamente conductor, con el cual, de estar controladas sus propiedades, podríamos alcanzar el logro de crear una pintura conductora y tener coches fotovoltaiicos movidos por energía solar.

      Obviamente, evolucionar hacia un sistema diferente de suministro energético es costos e implica altas inversiones, pero en palabras de Juan Ignacio Padrón: o invertimos en la sociedad, en investigación, porque eso genera conocimiento, o siempre lo estaremos comprando. ¿Y no será esto más caro?

      FUENTE: Diario de Avisos, 26 de marzo de 2014