Las otras dos finalistas de esta segunda edición fueron Espido Freire y Carolina González Vilar La escritora
Rosa Huertas, con la obra
Prisioneros de lo invisible, resultó ganadora de la segunda edición del premio literario
Azagal, que convoca el
Cabildo de Tenerife para formar lectores en sentido crítico, actividad que se incluye dentro del
Plan de Fomento a la Lectura,
PIALTE. El fallo fue dado a conocer en TEA Tenerife Espacio de las Artes con la presencia de la ganadora y de las otras dos autoras de las obras finalistas,
Espido Freire y
Catalina González Vilar, en un acto en el que también estuvo presente el director insular de Cultura y Educación del Cabildo de Tenerife,
José Luis Rivero.
Rosa Huertas se mostró “emocionadísima” con el veredicto emitido por los jóvenes asistentes. “Os quiero mucho, ha sido una experiencia genial y no me creo que sea la ganadora porque las otras finalistas eran buenísimas y esto es un sueño que habéis hecho realidad vosotros” y por eso adelantó que “cuando venga a recoger el premio, os lo dedicaré a todos ustedes”. La entrega del premio se efectuará el 29 de septiembre, en el transcurso de una nueva edición del
Festival Índice, que organiza el Cabildo de Tenerife.
El encuentro insular reunió a más de un centenar de jóvenes que han formado parte del comité de lectura de esta segunda edición. Los alumnos proceden de trece centros (Colegio Cisneros Alter y los IES Viera y Clavijo, Güímar, Los Naranjeros, Villalba Hervás, Antonio González González; Padre Anchieta, Las Galletas, San Matías. Lucas Martín Espino, Los Realejos, Geneto y Valle Guerra).
Los asistentes a este encuentro participarán en un diálogo con cada una de las autoras finalistas. Rosa Huertas, Espido Freire y Carolina González Vilar realizaron un comentario sobre su obra y respondieron a las preguntas de los estudiantes. A la conclusión de esos encuentros, las autoras pudieron ver los cinco
booktrailers que elaboraron escolares de los IES Los Naranjeros, María Pérez Trujillo, Geneto, San Marcos, Anaga e Ichasagua, unos trabajos a los que la ganadora del Premio Azagal, Rosa Huertas, le dedicó muchos elogios, diciendo que eran “dignos de un Oscar” y les animó a seguir leyendo.
Al finalizar el pase de los
booktrailers, las personas presentes en el salón de actos de TEA votaron fallaron el ganador de esta segunda edición del Premio Azagal, que recayó en Rosa Huertas y que toma el relevo de Mónica Rodríguez, ganadora el pasado año con la obra
El asombroso legado de Daniel Kurka.
Las tres obras finalistas de esta edición fueron:
Prisioneros de lo invisible, de Rosa Huertas;
El chico de la flecha, de Espido Freire, y
Las lágrimas de Naraguyá, de Catalina González Vilar. Estas publicaciones fueron escogidas entre las 23 que seleccionó inicialmente el grupo promotor del Premio Azagal, constituido por profesores de Secundaria, bibliotecarios municipales, libreros, animadores a la lectura, técnicos de Educación, representantes de AMPAS y ciudadanos que colaboran de forma voluntaria.
El Premio Azagal es una convocatoria que realiza el Cabildo de Tenerife dentro del Plan Insular de Fomento de la Lectura destinado a los jóvenes de la Isla y que está inspirado en el Premio Mandarache que organiza el Ayuntamiento de Cartagena desde 2005. Consiste en crear asambleas de jóvenes voluntarios que se organizan en comités con el objetivo de otorgar una serie de premios literarios.
Azagal es el seudónimo del ensayista, editor e impresor canario Juan Manuel Trujillo Torres (Santa Cruz de Tenerife, 1907-Las Palmas de Gran Canaria, 1976), que impulsó la cultura canaria entre la etapa de las vanguardias históricas y el periodo de posguerra. Azagal, que se licenció en Derecho por la Universidad de La Laguna, destacó como crtítico y ensayista conn testimonios y escritos sobre arte, historia, costumbres, estética y sociedad.
TITULO: Prisioneros de lo invisible AUTORA: Rosa Huertas RESUMEN:
Desde el pupitre de su clase, a través de la ventana, en el Instituto San Isidro, Penny tiene extrañas visiones: ¿será víctima de un hechizo? Se trata de un edificio abandonado, un viejo palacio pegado al instituto, donde algunos fenómenos extraños la arrastran a sumergirse en un sentimiento profundo de tristeza. Acompañada de Quique, su nuevo compañero, intentará descubrir qué hay detrás de tan misteriosos y fantasmales sucesos.