
En Semana Santa, el colorido y la alegría del carnaval tinerfeño deja paso al silencio de las manifestaciones religiosas. La mayoría de los municipios de la Isla unen tradición y devoción para convocar numerosos actos litúrgicos y festivos, desde el Viernes de Dolores, el 7 de abril, al Domingo de Resurrección, el 16.
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