
Claudia Waltraud, que proviene de una larga estirpe de artesanos vidrieros, lleva treinta años ejerciendo como artesana del vidrio. A la edad de 15 años inició en Alemania su aprendizaje de tres años en el oficio, que compaginaba entre el taller de una empresa de vidrio y las enseñanzas en una escuela profesional.
Realizó sus primeros trabajos, en los que combinó oficio y arte con 18 años, y tras un riguroso examen pudo frecuentar una escuela para Maestros de Artesanía.
Para Claudia, el cristal es el material que le da posibilidades para crear cosas bellas, y con el que se puede incluso cambiar por completo el aspecto de una casa. Recicla los cristales transparentes de ventanas y puertas viejas, los cristales de colores para fundir, aunque para vidriera emplomada tiene que recurrir necesariamente a su compra fuera de Tenerife.
Trabaja con diferentes técnicas según el objeto que pretende realizar: técnica tradicional para la vidriera emplomada, cristal enarenado, fundido y modelado, y otras técnicas para la elaboración de espejos.
El principal factor para su creación es el deseo del cliente, por lo que realiza muchos productos bajo pedido, aunque también tiene ideas nuevas que suele aportar a las ferias y mercados.
El camino de sus creaciones siempre es el mismo: Plasma su idea en el papel para posteriormente buscar los materiales necesarios y estudiar qué programa de su horno será bueno para el resultado final.
En determinadas ocasiones, su trabajo se basa en inspiraciones diferentes, como el deseo especial de algunos clientes, el diseño de otros artesanos del cristal y el vidrio, o la simple inspiración que te llega de ver el mundo.
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