
Sus inicios como bordadora le vienen a esta artesana de tradición familiar. Su madre y su tía, consideradas dos buenas bordadoras que recibían muchos encargos, bordaban en casa, al igual que lo hicieron también sus dos abuelas. De joven, completó su formación acudiendo a la Escuela de Artesanía de la Villa de Mazo.
A la hora de elaborar cualquiera de sus magníficas piezas, le mueve que su trabajo se mantenga dentro de las pautas que marcan la artesanía tradicional del bordado, manteniendo la esencia de la tipología palmera, aunque no descarta nunca la búsqueda de nuevos diseños que le permitan innovar en cada feria.
Su proceso creativo se inicia con un dibujo, que estampa en la tela, “lo que llamamos cisnado“. Las telas que utiliza son generalmente de lino o algodón, “ésas a las que familiarmente llamamos tela de hilo“. Lo siguiente es la selección de los tipos de hilos que irán en función del tipo de bordado a realizar, por ejemplo, madejas de colores para punto indefinido y para Richelieu, “lo que conocemos por madejas palmeras“. Y una vez concluido el bordado propiamente dicho, se procede al recorte de la tela para terminar con el lavado y planchado, proceso éste de primordial importancia para una buena presentación del producto.
La inspiración de la mayoría de sus dibujos está basada en motivos de la naturaleza que la rodea, por ejemplo flores, árboles y pájaros. Así que María Gloria dedica parte de su tiempo en buscar nuevos dibujos o fotos en libros y revistas.
Otra de sus facetas como bordadora es la de la investigación, pues a esta artesana le gusta rescatar puntos antiguos, estudiando piezas de bordado que guarda y atesora heredados de su familia.
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